Caracas, 10 Ago. AVN.- La agencia de
noticias Associated Press (AP) se ha adelantado a la campaña electoral
venezolana para las elecciones parlamentarias de diciembre con la
publicación de una nota sin contexto ni motivación que pretende hacer
ver que entre los casi dos millones y medio de seguidores del presidente
Nicolás Maduro, que lo colocan entre los mandatarios más populares en
esa red social en todo el mundo, existen cuentas falsas, manejadas por
robots informáticos.
El despacho del 4 de agosto, escrito por Hanna Dreir, sobre la cuenta
@NicolasMaduro parece más bien ser respuesta al éxito mundial de la
etiqueta #ObamaDerogaElDecretoYa y a constantes logros comunicacionales
del chavismo por medio de esa red social.
El texto de AP no ofrece una motivación de por qué ocuparse en este
momento de un tema de las cuentas Twitter, muchas veces ya tratado en
los medios en relación al mismo presidente Nicolás Maduro y muchos otros
mandatarios y celebridades del mundo. Su desinformación y la manera en
que presentan la nota que solo revela que se busca crear una imagen
negativa del Presidente, quien precisamente, hace poco denunció el
irregular uso de Twitter para generar mensajes en su contra y en
particular el uso de esa red para emitir mensajes falsos, mostrar fotos
de sucesos negativos de otros países como si hubiesen sucedido en
Venezuela, causando así mala imagen del país en el exterior y zozobra
entre la población venezolana desinformada.
Dice AP, en su despacho, haber solicitado a la Universidad Estatal de
Utah diseñar un programa para rastrear a robots en Twitter, pero no da
cuenta de ningún resultado de ninguna otra cuenta de otro mandatario.
¿Hicieron un programa solo para estudiar al presidente Nicolás Maduro
sobre el que tampoco arrojan datos precisos?; solo refieren
genéricamente a cientos de páginas que usan robots para generar retuits a
la cuenta @NicolasMaduro, con lo que también queda mal la Universidad
de Utah, además de Associated Press.
La agencia, sin precisar nada, recuerda que ha habido señalamientos
similares sobre los líderes de Rusia, México y Turquía, así como de
partidarios del Estado Islámico –con lo que se supone que quieren
comparar a Maduro con personas mal vistas en Estado Unidos–, pero olvida
la agencia por completo el caso quizá más protuberante en la historia
de Twitter, el del presidente Barack Obama, a quien durante su campaña
por la reelección en agosto de 2012 la firma Status People, que usó el
programa Fake Follower Check, reportó que de los 19 millones de
seguidores que tenía el presidente de Estados Unidos, 13 millones de
seguidores eran falsos (30% del total) o inactivos (39%). ¿Nada de esto
recordó ni encontró en la web Hanna Dreir ni nadie más en AP?.
Sobre las cuentas inactivas, también llamadas tímidas, la empresa
Twitter ha explicado suficientemente que la mitad de los usuarios
activos de Twitter no twittean, solo usan la cuenta para consumir
información, con lo que mal podría catalogarse a un seguidor de un
mandatario como falso por esa circunstancia o por el hecho de solamente
retuitear a alguien en particular.
Cualquiera puede entrar en una página que dice comprobar cuentas
falsas y repetir los supuestos resultados. Quien vaya, por ejemplo, a
www.twitteraudit.com,
y consulte la cuenta Twitter de Associated Press, @AP, verá como
resultado que tiene 33% de seguidores falsos, mucho más de lo que arroja
para el presidente Maduro. Algo penoso para AP, de ser cierto.
Por
otra parte, la aplicación que menciona AP que sirve para retuitear a
@Nicolasmaduro es un servicio totalmente válido con los requisitos de
Twitter y solo un humano puede activarlo a la vez y desactivarlo cuando
quiera, no es ningún robot, es público y es una de las posibilidades que
presta la página
http://enred.nicolasmaduro.org.ve.
En el pasado, Twitter cerró en cuatro oportunidades la aplicación por
sospechar de su uso, pero al darse cuenta de que efectivamente han
vuelto los usuarios uno por uno, ha dejado al servicio funcionar sin
interrupción y la aplicación hoy está consolidada.
El uso de un programa para retuiteo automático no califica al usuario
como robot, puesto que es una decisión personal retuitear a alguien en
particular y siempre. Existen muchas opciones en la red para hacerlo,
IFTTT, RoundTeam, TwitterFeed, son ejemplos. Lo que no se puede hacer, y
eso lo sabe AP, es que una cuenta genere muchos retuits iguales puesto
que el sistema Twitter no lo permite.
Igual sucedió en 2013 con el caso de 6 mil seguidores del Presidente
que Twitter eliminó presumiendo que eran cuentas falsas creadas por
robots. "Le acaban de quitar a mi cuenta varios miles de seguidores en
un segundo", dijo Maduro el 1 de noviembre de ese año, cuando tenía
cerca de un millón 400 mil seguidores. "¿Qué temen ustedes señores de la
derecha? ¿Qué intentan ustedes? Llamo a multiplicar la batalla por la
verdad", agregó. Finalmente, cuando a la empresa Twitter se vio
desbordada por los reclamos personales, uno por uno, de los seguidores
de @NicolasMaduro, se vio obligado a restituir las cuentas, lo que
constituyó de hecho una noticia en su momento por lo poco probable de
que Twitter devuelva una cuenta cerrada.
En lo único que medianamente acierta la AP en su escrito es el
extendido uso que se le da en Venezuela al Twitter y otras redes
sociales virtuales. Pero AP repite lo que dice la derecha, que ello se
debe a la falta de libertad de expresión en los medios convencionales,
algo ya demostrado en contrario, en un país donde cientos de radios,
decenas de televisoras y un centenar de diarios se mantienen en manos
privadas.
El Twitter es un medio de comunicación personal, no comparable al
acceso a los medios convencionales, y su uso en el país para fines
políticos responde a que el país, gracias a una dinámica de debate
cotidiano de los venezolanos en la creación de su país, un legado de
Hugo Chávez, –otro campeón del Twiter–, que instaló en Venezuela un
sistema de democracia participativa en todos los niveles de la sociedad,
convierten a Venezuela en ejemplo de ejercicio democrático diario.