Seguro ya habrá oído mil veces que este 2016 va a estar
jodido en temas de economía. Y sí: según los expertos, toca apretarse
el cinturón… y bastante. ¿Quiere saber por qué y cómo va a afectarlo a
usted? Aquí se lo explicamos en palabras sencillas.
1. ¿Por qué todo el mundo está diciendo que este año será difícil?
Porque desafortunadamente lo será, sobre todo en lo económico.
Tenga en cuenta que si el gobierno pidió “apretarse el cinturón” eso
significa que en 2016 a todos nos van a meter la mano en el bolsillo.
Las causas son varias, pero, para hacérselo simple, digamos que todo
empieza desde arriba: el Estado va a dejar de recibir mucho billete
porque Ecopetrol, la principal empresa petrolera de Colombia, que es
estatal, ya no le va a dar las mismas ganancias de antes. La vaina es
fácil: como el billete que hoy entra es mucho menor del que se gasta,
hay que sacar plata de algún lado.
2. ¿Y de dónde carajos va a salir esa plata?
Seguramente ya lo adivinó: ¡de su billetera! Lo más probable es
que lo pongan a pagar más impuestos, y por eso se habla de una reforma
tributaria. Aunque hay otras maneras —también impopulares— en que papá
Estado puede hacer billete, como vender empresas públicas que sean
rentables, tipo Isagén.
3. ¿Pero qué fue lo que pasó con el petróleo? ¿Por qué bajó tanto de precio?
Es pura economía de primer semestre: mucha oferta y poca
demanda; o sea, hoy hay mucho más petróleo a la venta en todo el mundo
que antes, pero el número de compradores es el mismo. Y eso hace que el
precio baje. Seguramente se preguntará por qué hay más petróleo. Por
varias razones. Una es que Estados Unidos y la Unión Europea levantaron
el veto que le tenían a Irán para vender petróleo, pues dicha república
islámica —que además tiene una capacidad inmensa para producir petróleo—
cumplió sus compromisos en temas nucleares. También ocurrió que el
gobierno gringo aumentó su producción de petróleo con el fracking (un
método de extracción que ha levantado mucha polémica por cuestiones
ambientales) y, por obvias razones, ahora nuestro tío Sam no les compra
tanto petróleo a otros países productores, como la gran República de
Colombia.
4. También se dice que la inflación ha subido mucho, ¿eso cómo nos afecta?
Acuérdese de que la inflación es el aumento general en los
precios de bienes y servicios (la tan mentada “canasta familiar” o el
transporte, para poner dos ejemplos). Eso significa que si sube, los
300.000 pesos que le costaba el mercado ya no le van a alcanzar para
comprar lo mismo que antes y le va a tocar gastarse más billete o
comprar menos cosas. En otras palabras, todo se va a poner venenosamente
caro.
5. ¿Y por qué pasa eso?
El Fenómeno del Niño —sí, el calor tan bravo que azota al país
por estos días y que lo obliga a abusar de la siempre polémica manga
sisa y de la gafa de sol— tiene mucho que ver: como las cosechas se han
visto afectadas por la sequía, el precio de los alimentos ha subido.
Menor cosecha significa mayores precios del banano, de la papa, del
arroz… También está el tema del dólar: que el precio de los ‘verdes’
esté por encima de los 3000 pesos afecta a los importadores, que deben
pagar más por traer los mismos productos que antes.
6. Y eso del dólar alto, ¿cómo me afecta a mí?
Créanos: le pega a su bolsillo, y duro. Si tiene una deuda en
dólares, ahora mismo está pagando el doble de lo que cancelaba por ella
hace apenas dos años. Y si quiere comprar otra vez ese producto
importado por el que pagaba, digamos, 1000 pesos, hoy le cuesta 2000.
Véalo con este ejemplo: si quiere llevar a sus hijos al Magic Kingdom,
en Disney, la entrada para un adulto, que antes le costaba 189.000
pesos, hoy le cuesta 336.000… y son los mismos 105 dólares. Ahora, si
multiplica ese aumento por el número de miembros de su familia… cancele
el viaje o vaya declarándose en quiebra.
7. Bueno, volvamos al tema principal: ¿el país no está ganando plata por otros lados que no tienen nada que ver con el petróleo?
Pues parece que no mucho. Un ejemplo: la economía de China se
ha desacelerado, y los chinos eran unos de los principales compradores
de telas, flores, carbón y otros productos criollos. Así que el comercio
también se ha visto afectado. Y volvemos a lo mismo: si nos compran
menos, acabamos recibiendo menos plata.
8. Entonces nos van a clavar en la tal reforma tributaria…
Es lo más probable, pero aún no se sabe. Aquí es importante aclarar una
cosa: el gobierno le pidió sugerencias a una comisión de expertos que le
recomendó, entre otras, subir el IVA y ponérselo a productos que no lo
tengan, como los vehículos de alta gama y los celulares —sí, aunque
cueste creerlo, los impagables teléfonos inteligentes se pueden poner
aún más caros—. Pero ojo: hasta ahora no son más que recomendaciones;
falta que el gobierno defina la reforma y se la presente al Congreso. En
principio se dijo que eso iba a pasar en marzo, pero ya se está
insinuando que va a aplazarse para el otro año. Igual, no se haga
ilusiones: tarde o temprano le clavarán más impuestos.
9. Pero bueno, ¿eso de la crisis está pasando solo aquí o en todo el mundo?
En todo el mundo. Los problemas que afectan al país —como el valor del
petróleo, el Fenómeno del Niño, el debilitamiento de la moneda frente al
dólar— afectan por igual las economías de otros países, sobre todo de
esos que pertenecen al llamado Tercer Mundo, hoy conocido como “países
en vías de desarrollo” gracias a eufemismos ridículos. Así que, aunque
es consuelo de bobos, no estamos solos.
10. Y entonces, ¿qué me recomiendan hacer?
Sea prudente. Piénselo dos veces antes de gastar a lo Donald Trump o
invertir su platica de toda la vida en situaciones de alto riesgo. ¿Cómo
cuáles? Por ejemplo, comprar dólares, que a estas alturas, con el
precio por encima de los 3000 pesos, puede no ser un gran negocio:
difícilmente alcanzará en el futuro las ganancias que lograron quienes
sí compraron dolaretes cuando estaban a 1800. Ahora, eso no significa
que no pueda invertir; los expertos siguen apostándole al sector de
finca raíz, que se ha mantenido en ascenso en los últimos años. En
cualquier caso, el consejo del gobierno es apropiado: apriétese el
cinturón, reduzca gastos y trate de bajarle a uno que otro gustico que
le cueste un billete largo.