lunes, 5 de mayo de 2014

Entregan Orden Juan Francisco de León y la Orden Cacique Guaicaipuro a Eliézer Otaiza + Fotos

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Autoridades de Caracas hicieron entrega de la Orden Juan Francisco de León y la Orden Cacique Guaicaipuro, ambas en su Primera Clase postmorten al Teniente-Coronel Eliézer Otaiza
Desde la sede de la Asamblea Nacional, en Capilla Ardiente este miércoles, la Jefa de Gobierno del Distrito Capital, Jacqueline Faria, el Alcalde de Caracas, Jorge Rodríguez y los Concejales del Municipio Bolivariano Libertador, despidieron al Presidente de la Cámara Municipal de Caracas.
La condecoración fue recibida por su hermano Juan Carlos Otaiza Castillo y su hijo Jorge Eliézer Otaiza, ante la presencia de familiares, amigos y representantes del Gobierno.
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Por su parte, la Jefa de Gobierno del Distrito Capital entregó orden Cacique Guaicaipuro a la madre de Eliézer Otaiza.
Muchas personas se acercaron a las afueras del Palacio Legislativo para darle el último adiós al combatiente Eliézer Otaiza, quien estuvo en capilla ardiente durante dos días en la Asamblea Nacional.
El presidente Nicolás Maduro honró su memoria con un ascenso post morten, al rango de Teniente-Coronel, por su heroica carrera, dentro del proceso revolucionario.
Las órdenes que le fueran otorgadas, fueron recibidas por su hermano el Capitán, Juan Carlos Otaiza y su hijo Jorge Eliezer Otaiza. Durante la ceremonia los cantantes, Yadira Pírela y Jesús Mijares rindieron honores interpretando los temas, El Elegido y Un Canto a la Vida, para despedir al compatriota y luchador Revolucionario.
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Patriota y Revolucionario
Eliézer Otaiza, fue un hombre que destacó en el pueblo venezolano, por su gran trabajo, disposición y colaboración con quienes más lo necesitaron. Fortaleció el deporte e hizo un trabajo destacado durante su gestión dentro del Proceso Revolucionario, desde temprana edad.
Dedicó su vida a sembrar principios éticos y revolucionario, participó en la creación del Movimiento Quinta República, impulsó el Plan Caracas Rueda Libre, para masificar el ciclismo y la recreación del pueblo venezolano en espacios públicos recuperados.
El pueblo despidió al  Teniemte Coronel Otaiza
El pueblo despidió al Teniemte Coronel Otaiza
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Presidente Nicolás Maduro: el asesinato de Eliézer Otaiza fue político + video

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Prens Presidencial/ Yosep Montes
Por Carlos Machado Villanueva / El Peatón
Caracas, 01 may.-El presidente Nicolás Maduro denunció este jueves que se trató de un asesinato político el cometido en la persona del dirigente revolucionario Eliécer Otaiza y que sus autores intelectuales lo planificaron con el formato de “falso positivo” de manera que pareciese un asesinato del hampa común y así evitar que las investigaciones policiales esclarezcan la verdad de los hechos, con lo cual estarían contribuyendo algunos periodistas identificados con la oposición.
“El asesinato de Otaiza lo alentaron desde Miami sectores que asaltaron el poder en el pasado; lo estuvieron planificando por meses”, dijo ante una multitudinaria concentración en la Plaza O´Leary de trabajadores en celebración del Primero de Mayo
Maduro sostuvo que posee mucha información de cómo fue planificado el abominable crimen, pero que debe mantener la prudencia necesaria para contribuir con las investigaciones policiales.
“Pero lo que sí puedo denunciar es que hoy un grupo de periodistas comenzaron a difundir una versión tratando de asesinar moralmente a Otaiza. Porque Otaiza no merecía morir. Otaiza fue torturado antes de morir, fue martirizado antes morir. Nadie me va a hacer callar esta verdad, ni burócratas ni periodistas tarifados”.
El jefe de Estado puntualizó que “cuando sabemos tanto hay más responsabilidades”.
“Yo tengo conciencia de que por ser presidente debo ser prudente. Si yo fuera diputado no me pararía nada, pero yo tengo que ser justo y prudente”.
Denunció que “ahora periodistas tarifados de la derecha que no respetan la verdad, ni la de los muertos, pretenden imponer versiones”.
“Pero vamos a saber la verdad de los sicarios que asesinaron a Otaiza. No habrá policías, no habrá periodistas que puedan impedirlo”, dijo,  en alusión a la versión que dieron los policías que hallaron el cadáver de Otaiza.
Cabe señalar, que estos funcionarios pertenecen a la Policía del Municipio El hatillo, gobernado por un alcalde del partido Voluntad Popular, David Smolansky, cuyo máximo jefe Leopoldo López permanece en prisión por vinculársele con los hechos de violencia política callejera acaecidos en unos pocos municipios de Venezuela bajo su control político, que dejaron un saldo de 41 personas muertas y que dieron en llamar “La salida”.
“Yo sigo llamando al pueblo a no dejarse provocar. Sigo llamando al pueblo a la movilización, a la batalla diaria de la verdad, a la batalla diaria de las ideas”.

Cuba está de luto: Murió Juan Formell

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03/05/2014.- La noticia cae con esa fuerza más sobre la cultura nacional: Juan Formell, el legendario director, bajista, arreglista, compositor y cantante de Los Van Van, murió repentinamente este jueves (01 de mayo) mientras se encontraba hospitalizado en La Habana.
Contaba 71 años de edad, y había dedicado toda la vida a hacer de la música un modo de entretenimiento popular y enriquecimiento del espíritu. Sus cenizas estarán expuestas en el lobby del Teatro Nacional de Cuba este viernes 2 de Mayo entre la 1.00 y las 7.00 pm, para que los cubanos puedan pasar pasar a rendirle merecido homenaje.
Formell murió debido a las complicaciones de un padecimiento hepático que lo mantuvieron durante la última semana internado en un hospital de la capital cubana, según declaró a la prensa su hijo Samuel Formell.
“Realmente el hígado no le estaba funcionando bien, había tenido sangrados y la hemoglobina le había bajado”, indicó Samuel, uno de los seis hijos del artista. “Todavía no me lo puedo creer, ayer (miércoles) por la tarde escuchó música conmigo, pero después empeoró”, añadió.
De acuerdo con una nota emitida por el Instituto Cubano de la Música, artistas de todos los géneros protagonizarán el próximo sábado 3 de mayo una Cantata por Formell, en los espacios más emblemáticos de todo el país. En La Habana, este homenaje tendrá lugar en el Parque Trillo.
Talento excepcional
Formell había nacido en La Habana el dos de agosto de 1942. Realizó sus primeros estudios musicales con su padre Francisco Formell, y los continuó después de manera autodidacta. En su formación como compositor e instrumentista de guitarra bajo pudo contar con la orientación de prestigiosos músicos cubanos como Félix Guerrero, Rafael Somavilla, Armando Romeu, Antonio Taño y Orestes Urfé.
En su carrera profesional trabajó en diversas agrupaciones musicales, entre ellas la de Pedro Jústiz (Peruchín), la de Guillermo Rubalcaba y la orquesta de Carlos Faxas, donde se inició como orquestador y compositor con títulos como “Y ya lo sé”, “De mis recuerdos”, “Lo material” y “Yo soy tu luz”, que interpretara la cantante cubana Elena Burke.
Fue muy importante en su desarrollo artístico su incorporación a la Orquesta Revé en 1967, donde realizó valiosos aportes estilísticos y estructurales a las orquestas charangueras cubanas, como fue la incorporación del bajo eléctrico y la organeta (teclado) en sustitución del contrabajo y el piano acústico, el tratamiento rítmico y amplificación acústica en los violines, el empleo de la flauta de sistema y la batería que sustituyeron a la flauta de cinco llaves y las pailas, el trabajo vocal a tres voces en lugar del unísono, entre otros.
Creaciones como “El martes”, “Yuya Martínez”, “Qué bolá, qué bollón”, “La flaca”, “Te lo gastaste todo” y “El jueves”, son algunas de las más representativas de esta etapa.
Fue a finales de 1969 que creó Los Van Van, con los cuales continuó y amplió su labor creativa, apoyándose ahora, fundamentalmente, en el aprovechamiento máximo de los recursos expresivos del Son. De esta orientación surgió el Songo, denominación que él y José Luis Quintana (Changuito) dieron a un nuevo ritmo, que ha resultado determinante en su creación posterior. En 1981 incluyó los trombones en su charanga para reforzar el registro central de su orquesta.
De esta etapa con Los Van Van que se extiende hasta nuestros días encontramos muchas de sus más famosas creaciones como “Te traigo”, “Chirrín chirrán”, “Llegué, llegué”, “Que no, que no”, “El baile del buey cansao”, “Por encima del nivel”, “La Habana no aguanta más”, “Anda ven y muévete”, “Artesanos del espacio”, “La titilaría”, “El negro no tiene ná”, entre otras muchas.
Conjuntamente con su trabajo creativo dentro de la música bailable, Formell mantuvo su labor creativa dentro de la línea de la canción y musicalizó poemas de Nicolás Guillén como” Cuando yo vine a este mundo”, pertenecientes a la serie Mi son entero; escribió música para el teatro (La barbacoa, dirigida por Abraham Rodríguez, 1984 y Vivir en Santa Fe, del dramaturgo Nicolás Dorr, 1986); para el cine compuso la banda sonora de Los pájaros tirándole a la escopeta, del realizador Rolando Díaz, 1984; y para la televisión La rueda de casino, de José Milián, 1992.
Formell y su orquesta grabaron numerosos discos con EGREM y otras discográficas y obtuvieron en 1999 el Premio Grammy con su CD “Llegó… Van Van” (Van Van is here).
En marzo de 2010 recibió el Doctorado Honoris Causa del Instituto Superior de Arte, en reconocimiento a sus contribuciones a la cultura cubana y en particular por su la labor desplegada al frente de la orquesta líder de la música popular bailable de la Isla.
Además, en 2013 la Academia Latina de Grabación decidió reconocerlo con el Premio Especial a la Excelencia Musical, lauro que enaltece “a artistas que han realizado contribuciones creativas de importancia en sus carreras”. De él, dijo entonces la Academia: “Juan Formell es la verdadera definición de un innovador de la música”.
 Al recibir el premio, Formell expresó:
”Mi vida ha estado enteramente consagrada a la música y solo cobra sentido cuando la gente la hace suya y la disfruta. En el orden artístico he recibido varios premios, entre ellos el Nacional de la Música, que me llena de orgullo. Agradezco a la Academia Latina el gesto de distinguirme, en particular porque un reconocimiento de este tipo no solo potencia en este hemisferio mi obra y la de Los Van Van, sino también a la vanguardia de la música cubana”.
Tomado de:Prensa del Sur

Rusia: “Occidente introduce un bloqueo informativo sobre Ucrania”

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Occidente ha introducido un bloqueo informativo sobre los trágicos acontecimientos que vive Ucrania, afirmó el Ministerio de Relaciones Exteriores de Rusia.
04/05/2014.- “Mientras los castigadores ucranianos realizan sus operaciones en el este del país, […] Occidente ha introducido efectivamente un bloqueo informativo sobre los trágicos acontecimientos [que suceden] en el país”, afirmó el ministerio.
¿De qué libertad de expresión y libertad de prensa se puede hablar en esas condiciones? Los diplomáticos rusos opinan que “es significativo que incluso en la OSCE nadie sepa que se derrama sangre en Ucrania y que las tropas disparan contra civiles desarmados”.
Pese a las pruebas que confirman que fueron los manifestantes que apoyan al Gobierno autoproclamado de Kiev los autores del incendio de Odesa, en el que 46 personas murieron y más de 200 resultaron heridas, los medios occidentales continúan divulgando información ambigua al respecto.

Asesinado a tiros en Caracas un escolta de Maduro

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El miembro del equipo de seguridad del presidente de Venezuela fue alcanzado por los disparos procedentes de un coche cuando conducía por una autopista
El integrante de la escolta presidencial de Venezuela teniente Marco Cortez, de 29 años, ha muerto este domingo tiroteado por desconocidos desde un automóvil cuando él conducía por una autopista de Caracas, informó el Ministerio Público.
“De acuerdo con información preliminar, Cortez se desplazaba en su vehículo por la autopista Valle-Coche (…) cuando presuntamente desde otro automóvil en marcha le habrían disparado”, dijo la Fiscalía en un comunicado. El teniente fue trasladado al Hospital Militar, “lugar al que ingresó sin signos vitales”, añadió el texto oficial.
El funcionario fue atacado a tiros cuando iba de su vehículo, un Toyota Yaris, aproximadamente a las 5 de la mañana de hoy, informó el periódico venezolano El Universal. Cortez salía de una fiesta en el Club de Suboficiales (Clusofa) de Las Mayas, en compañía de su esposa y un hermano, con dirección a Los Teques, donde residía.
Según informó ese periódico de Caracas, le dispararon tres veces y quedó herido. La dama y su hermano resultaron ilesos. Y luego fue trasladado al hospitalito de Fuerte Tiuna, donde falleció.
Si bien las primeras informaciones indican que se trataría de un intento de robo, “las investigaciones están en curso”.
Cortez llevaba seis años trabajando en la seguridad de la Presidencia de la República, por lo que también formó parte “de los anillos de seguridad” del fallecido presidente Hugo Chávez, antecesor de Nicolás Maduro, añadió la versión de prensa.
El asesinato de Cortez se produce una semana después de que muriera acribillado Eliécer Otaiza, exdirector de Inteligencia en los tiempos del Comandante Hugo Chávez y en la actualidad era presidente del Presidente del Concejo Municipal deLibertador. Otaiza  fue torturado brutalmente por sus agresores y  su cadaver fue hallado el sábado 26 de abril en  El Hatillo, pero fue identificado el lunes porque su rostro estaba golpeado y a simple vista no podía ser reconocido.Estaba en un barranco, sólo con ropa interior  y zapatos, con las manos hacia atrás. Presentaba cuatro tiros. Al respecto, el presidente Nicolás Maduro, ha expuesto que todo indica que se trató de un asesinato político  “alentado por personas que tuvieron el poder en Venezuela en el pasado y que hoy se encuentran en Miami (Estados Unidos). No puedo abundar en detalles”, indicó el mandatario el pasado jueves en alusión al crimen de Eliécer Otaiza.
Por su parte, el ministro del poder popular para Relaciones Interiores, Justicia y Paz, Miguel Rodríguez Torres, denunció que los hechos violentos que propicia la ultraderecha en el país son ejecutados por fases, destacando que “en estos momentos entran en el método del terrorismo y asesinato selectivo, como el que fue llevado a cabocontra el presidente del Consejo Municipal, Eliécer Otaiza

“El mejor oficio del mundo”, un discurso sin desperdicio de Gabriel García Márquez

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Discurso de Gabriel García Márquez ante la 52ª Asamblea de la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP), Los Ángeles, EE.UU., 7 octubre 1996:
“A una universidad colombiana se le preguntó cuáles son las pruebas de aptitud y vocación que se hacen a quienes desean estudiar periodismo y la respuesta fue terminante: “Los periodistas no son artistas”. Estas reflexiones, por el contrario, se fundan precisamente en la certidumbre de que el periodismo escrito es un género literario.
Hace unos cincuenta años no estaban de moda las escuelas de periodismo. Se aprendía en las salas de redacción, en los talleres de imprenta, en el cafetín de enfrente, en las parrandas de los viernes. Todo el periódico era una fábrica que formaba e informaba sin equívocos, y generaba opinión dentro de un ambiente de participación que mantenía la moral en su puesto. Pues los periodistas andábamos siempre juntos, hacíamos vida común, y éramos tan fanáticos del oficio que no hablábamos de nada distinto que del oficio mismo. El trabajo llevaba consigo una amistad de grupo que inclusive dejaba poco margen para la vida privada. No existían las juntas de redacción institucionales, pero a las cinco de la tarde, sin convocatoria oficial, todo el personal de planta hacía una pausa de respiro en las tensiones del día y confluía a tomar el café en cualquier lugar de la redacción. Era una tertulia abierta donde se discutían en caliente los temas de cada sección y se le daban los toques finales a la edición de mañana. Los que no aprendían en aquellas cátedras ambulatorias y apasionadas de veinticuatro horas diarias, o los que se aburrían de tanto hablar de los mismo, era porque querían o creían ser periodistas, pero en realidad no lo eran.
El periódico cabía entonces en tres grandes secciones: noticias, crónicas y reportajes, y notas editoriales. La sección más delicada y de gran prestigio era la editorial. El cargo más desvalido era el de reportero, que tenía al mismo tiempo la connotación de aprendiz y cargaladrillos. El tiempo y el mismo oficio han demostrado que el sistema nervioso del periodismo circula en realidad en sentido contrario. Doy fe: a los diecinueve años -siendo el peor estudiante de derecho- empecé mi carrera como redactor de notas editoriales y fui subiendo poco a poco y con mucho trabajo por las escaleras de las diferentes secciones, hasta el máximo nivel de reportero raso.
La misma práctica del oficio imponía la necesidad de formarse una base cultural, y el mismo ambiente de trabajo se encargaba de fomentarla. La lectura era una adicción laboral. Los autodidactas suelen ser ávidos y rápidos, y los de aquellos tiempos lo fuimos de sobra para seguir abriéndole paso en la vida al mejor oficio del mundo… como nosotros mismos lo llamábamos. Alberto Lleras Camargo, que fue periodista siempre y dos veces presidente de Colombia, no era ni siquiera bachiller.
La creación posterior de las escuelas de periodismo fue una reacción escolástica contra el hecho cumplido de que el oficio carecía de respaldo académico. Ahora ya no son sólo para la prensa escrita sino para todos los medios inventados y por inventar.
Pero en su expansión se llevaron de calle hasta el nombre humilde que tuvo el oficio desde sus orígenes en el siglo XV, y ahora no se llama periodismo sino Ciencias de la Comunicación o Comunicación Social. El resultado, en general, no es alentador. Los muchachos que salen ilusionados de las academias, con la vida por delante, parecen desvinculados de la realidad y de sus problemas vitales, y prima un afán de protagonismo sobre la vocación y las aptitudes congénitas. Y en especial sobre las dos condiciones más importantes: la creatividad y la práctica.
La mayoría de los graduados llegan con deficiencias flagrantes, tienen graves problemas de gramática y ortografía, y dificultades para una comprensión reflexiva de textos. Algunos se precian de que pueden leer al revés un documento secreto sobre el escritorio de un ministro, de grabar diálogos casuales sin prevenir al interlocutor, o de usar como noticia una conversación convenida de antemano como confidencial. Lo más grave es que estos atentados éticos obedecen a una noción intrépida del oficio, asumida a conciencia y fundada con orgullo en la sacralización de la primicia a cualquier precio y por encima de todo. No los conmueve el fundamento de que la mejor noticia no es siempre la que se da primero sino muchas veces la que se da mejor. Algunos, conscientes de sus deficiencias, se sienten defraudados por la escuela y no les tiembla la voz para culpar a sus maestros de no haberles inculcado las virtudes que ahora les reclaman, y en especial la curiosidad por la vida.
Es cierto que estas críticas valen para la educación general, pervertida por la masificación de escuelas que siguen la línea viciada de lo informativo en vez de lo formativo. Pero en el caso específico del periodismo parece ser, además, que el oficio no logró evolucionar a la misma velocidad que sus instrumentos, y los periodistas se extraviaron en el laberinto de una tecnología disparada sin control hacia el futuro. Es decir, las empresas se han empeñado a fondo en la competencia feroz de la modernización material y han dejado para después la formación de su infantería y los mecanismos de participación que fortalecían el espíritu profesional en el pasado. Las salas de redacción son laboratorios asépticos para navegantes solitarios, donde parece más fácil comunicarse con los fenómenos siderales que con el corazón de los lectores. La deshumanización es galopante.
No es fácil entender que el esplendor tecnológico y el vértigo de las comunicaciones, que tanto deseábamos en nuestros tiempos, hayan servido para anticipar y agravar la agonía cotidiana de la hora del cierre. Los principiantes se quejan de que los editores les conceden tres horas para una tarea que en el momento de la verdad es imposible en menos de seis, que les ordenan material para dos columnas y a la hora de la verdad sólo les asignan media, y en el pánico del cierre nadie tiene tiempo ni humor para explicarles por qué, y menos para darles una palabra de consuelo. “Ni siquiera nos regañan”, dice un reportero novato ansioso de comunicación directa con sus jefes. Nada: el editor que antes era un papá sabio y compasivo, apenas si tiene fuerzas y tiempo para sobrevivir él mismo a las galeras de la tecnología.
Creo que es la prisa y la restricción del espacio lo que ha minimizado el reportaje, que siempre tuvimos como el género estrella, pero que es también el que requiere más tiempo, más investigación, más reflexión, y un dominio certero del arte de escribir. Es en realidad la reconstitución minuciosa y verídica del hecho. Es decir: la noticia completa, tal como sucedió en la realidad, para que el lector la conozca como si hubiera estado en el lugar de los hechos.
Antes que se inventaran el teletipo y el télex, un operador de radio con vocación de mártir capturaba al vuelo las noticias del mundo entre silbidos siderales, y un redactor erudito las elaboraba completas con pormenores y antecedentes, como se reconstruye el esqueleto entero de un dinosaurio a partir de una vértebra. Sólo la interpretación estaba vedada, porque era un dominio sagrado del director, cuyos editoriales se presumían escritos por él, aunque no lo fueran, y casi siempre con caligrafías célebres por lo enmarañadas. Directores históricos tenían linotipistas personales para descifrarlas.
Un avance importante en este medio siglo es que ahora se comenta y se opina en la noticia y en el reportaje, y se enriquece el editorial con datos informativos. Sin embargo, los resultados no parecen ser los mejores, pues nunca como ahora ha sido tan peligroso este oficio. El empleo desaforado de comillas en declaraciones falsas o ciertas permite equívocos inocentes o deliberados, manipulaciones malignas y tergiversaciones venenosas que le dan a la noticia la magnitud de un arma mortal.
Las citas de fuentes que merecen entero crédito, de personas generalmente bien informadas o de altos funcionarios que pidieron no revelar su nombre, o de observadores que todo lo saben y que nadie ve, amparan toda clase de agravios impunes. Pero el culpable se atrinchera en su derecho de no revelar la fuente, sin preguntarse si él mismo no es un instrumento fácil de esa fuente que le transmitió la información como quiso y arreglada como más le convino. Yo creo que sí: el mal periodista piensa que su fuente es su vida misma -sobre todo si es oficial- y por eso la sacraliza, la consiente, la protege, y termina por establecer con ella una peligrosa relación de complicidad, que lo lleva inclusive a menospreciar la decencia de la segunda fuente.
Aun a riesgo de ser demasiado anecdótico, creo que hay otro gran culpable en este drama: la grabadora. Antes de que ésta se inventara, el oficio se hacía bien con tres recursos de trabajo que en realidad eran uno sólo: la libreta de notas, una ética a toda prueba, y un par de oídos que los reporteros usábamos todavía para oír lo que nos decían. El manejo profesional y ético de la grabadora está por inventar. Alguien tendría que enseñarles a los colegas jóvenes que la casete no es un sustituto de la memoria, sino una evolución de la humilde libreta de apuntes que tan buenos servicios prestó en los orígenes del oficio. La grabadora oye pero no escucha, repite -como un loro digital- pero no piensa, es fiel pero no tiene corazón, y a fin de cuentas su versión literal no será tan confiable como la de quien pone atención a las palabras vivas del interlocutor, las valora con su inteligencia y las califica con su moral. Para la radio tiene la enorme ventaja de la literalidad y la inmediatez, pero muchos entrevistadores no escuchan las respuestas por pensar en la pregunta siguiente.
La grabadora es la culpable de la magnificación viciosa de la entrevista. La radio y la televisión, por su naturaleza misma, la convirtieron en el género supremo, pero también la prensa escrita parece compartir la idea equivocada de que la voz de la verdad no es tanto la del periodista que vio como la del entrevistado que declaró. Para muchos redactores de periódicos la transcripción es la prueba de fuego: confunden el sonido de las palabras, tropiezan con la semántica, naufragan en la ortografía y mueren por el infarto de la sintaxis. Tal vez la solución sea que se vuelva a la pobre libretita de notas para que el periodista vaya editando con su inteligencia a medida que escucha, y le deje a la grabadora su verdadera categoría de testigo invaluable. De todos modos, es un consuelo suponer que muchas de las transgresiones éticas, y otras tantas que envilecen y avergüenzan al periodismo de hoy, no son siempre por inmoralidad, sino también por falta de dominio profesional.
Tal vez el infortunio de las facultades de Comunicación Social es que enseñan muchas cosas útiles para el oficio, pero muy poco del oficio mismo. Claro que deben persistir en sus programas humanísticos, aunque menos ambiciosos y perentorios, para contribuir a la base cultural que los alumnos no llevan del bachillerato. Pero toda la formación debe estar sustentada en tres pilares maestros: la prioridad de las aptitudes y las vocaciones, la certidumbre de que la investigación no es una especialidad del oficio sino que todo el periodismo debe ser investigativo por definición, y la conciencia de que la ética no es una condición ocasional, sino que debe acompañar siempre al periodismo como el zumbido al moscardón.
El objetivo final debería ser el retorno al sistema primario de enseñanza mediante talleres prácticos en pequeños grupos, con un aprovechamiento crítico de las experiencias históricas, y en su marco original de servicio público. Es decir: rescatar para el aprendizaje el espíritu de la tertulia de las cinco de la tarde.
Un grupo de periodistas independientes estamos tratando de hacerlo para toda la América Latina desde Cartagena de Indias, con un sistema de talleres experimentales e itinerantes que lleva el nombre nada modesto de Fundación para un Nuevo Periodismo Iberoamericano. Es una experiencia piloto con periodistas nuevos para trabajar sobre una especialidad específica -reportaje, edición, entrevistas de radio y televisión, y tantas otras- bajo la dirección de un veterano del oficio.
En respuesta a una convocatoria pública de la Fundación, los candidatos son propuestos por el medio en que trabajan, el cual corre con los gastos del viaje, la estancia y la matrícula. Deben ser menores de treinta años, tener una experiencia mínima de tres, y acreditar su aptitud y el grado de dominio de su especialidad con muestras de las que ellos mismos consideren sus mejores y sus peores obras.
La duración de cada taller depende de la disponibilidad del maestro invitado -que escasas veces puede ser de más de una semana-, y éste no pretende ilustrar a sus talleristas con dogmas teóricos y prejuicios académicos, sino foguearlos en mesa redonda con ejercicios prácticos, para tratar de transmitirles sus experiencias en la carpintería del oficio. Pues el propósito no es enseñar a ser periodistas, sino mejorar con la práctica a los que ya lo son. No se hacen exámenes ni evaluaciones finales, ni se expiden diplomas ni certificados de ninguna clase: la vida se encargará de decidir quién sirve y quién no sirve.
Trescientos veinte periodistas jóvenes de once países han participado en veintisiete talleres en sólo año y medio de vida de la Fundación, conducidos por veteranos de diez nacionalidades. Los inauguró Alma Guillermoprieto con dos talleres de crónica y reportaje. Terry Anderson dirigió otro sobre información en situaciones de peligro, con la colaboración de un general de las Fuerzas Armadas que señaló muy bien los límites entre el heroísmo y el suicidio. Tomás Eloy Martínez, nuestro cómplice más fiel y encarnizado, hizo un taller de edición y más tarde otro de periodismo en tiempos de crisis. Phil Bennet hizo el suyo sobre las tendencias de la prensa en los Estados Unidos y Stephen Ferry lo hizo sobre fotografía. El magnifico Horacio Bervitsky y el acucioso Tim Golden exploraron distintas áreas del periodismo investigativo, y el español Miguel Ángel Bastenier dirigió un seminario de periodismo internacional y fascinó a sus talleristas con un análisis crítico y brillante de la prensa europea.
Uno de gerentes frente a redactores tuvo resultados muy positivos, y soñamos con convocar el año entrante un intercambio masivo de experiencias en ediciones dominicales entre editores de medio mundo. Yo mismo he incurrido varias veces en la tentación de convencer a los talleristas de que un reportaje magistral puede ennoblecer a la prensa con los gérmenes diáfanos de la poesía.
Los beneficios cosechados hasta ahora no son fáciles de evaluar desde un punto de vista pedagógico, pero consideramos como síntomas alentadores el entusiasmo creciente de los talleristas, que son ya un fermento multiplicador del inconformismo y la subversión creativa dentro de sus medios, compartido en muchos casos por sus directivas. El solo hecho de lograr que veinte periodistas de distintos países se reúnan a conversar cinco días sobre el oficio ya es un logro para ellos y para el periodismo. Pues al fin y al cabo no estamos proponiendo un nuevo modo de enseñarlo, sino tratando de inventar otra vez el viejo modo de aprenderlo.
Los medios harían bien en apoyar esta operación de rescate. Ya sea en sus salas de redacción, o con escenarios construidos a propósito, como los simuladores aéreos que reproducen todos los incidentes del vuelo para que los estudiantes aprendan a sortear los desastres antes de que se los encuentren de verdad atravesados en la vida. Pues el periodismo es una pasión insaciable que sólo puede digerirse y humanizarse por su confrontación descarnada con la realidad. Nadie que no la haya padecido puede imaginarse esa servidumbre que se alimenta de las imprevisiones de la vida.
Nadie que no lo haya vivido puede concebir siquiera lo que es el pálpito sobrenatural de la noticia, el orgasmo de la primicia, la demolición moral del fracaso. Nadie que no haya nacido para eso y esté dispuesto a vivir sólo para eso podría persistir en un oficio tan incomprensible y voraz, cuya obra se acaba después de cada noticia, como si fuera para siempre, pero que no concede un instante de paz mientras no vuelve a empezar con más ardor que nunca en el minuto siguiente.”

OPINIÓN / Sí… ¿Por qué los barrios no bajan?

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*Miguel Ugas
El profesor Eleazar Díaz Rangel, en la columna dominical que mantiene en el diario que dirige, edición del 20/04/2014, registra un hecho social que, sin duda, tiene una gran notoriedad en el presente político venezolano: los barrios no bajan, a contrapelo de los cálculos de los cenáculos imperiales y de los  fascistas ultra radicales de la oposición local, para sumarse a las guarimbas que de manera contumaz han venido desarrollando quienes se han planteado el derrocamiento del gobierno bolivariano por la vía violenta.
Protestas de los ricos
Estas guarimbas, comunicacionalmente disfrazadas de protesta social, han estado localizadas en zonas residenciales pudientes de algunos pocos municipios del territorio nacional; los organizadores de dichas acciones, de claro tinte terrorista e insurreccional, han buscado, en primer lugar, el manto protector de los sectores tradicionalmente privilegiados de la sociedad, de los que históricamente no habían sentido nunca necesidad de manifestarse, por la sencilla razón de que el orden social imperante en el pasado les garantizaba sobradamente sus intereses.
Las actuales protestas tienen, por tanto, una definida orientación clasista; como han señalado algunos analistas, en Venezuela, se da el curioso caso de que protestan los ricos, mientras los pobres celebran (en la reciente Semana Santa se desplazaron, en busca de solaz, millones de ciudadanos, en su inmensa mayoría de extracción popular, desoyendo el desesperado llamado a resistir de los desolados guarimberos).
En los sectores populares, la intencionalidad guarimbera no ha tenido ninguna acogida, más bien, por el contrario, ha generado el más franco rechazo, en ese sentido, fue muy elocuente lo acontecido, en días recientes, en las escaleras de la estación de Gato Negro del Metro de Caracas, ubicada en la populosa Parroquia Sucre, Catia,  cuando un grupo opositor  al intentar montar su guarimbita, fue rápidamente desalojado por los propios vecinos del sector.
El claro ejemplo de Miranda
En el estado Miranda, por ejemplo, el guarimbeo fascista ha estado localizado en sitios puntuales de algunos municipios, gobernados por alcaldes opositores, con predominancia de urbanizaciones de las capas medias, particularmente, en Chacao, Baruta, El Hatillo y San Antonio de los Altos, mientras en el resto del estado, en los sectores populares de Petare, en Barlovento, en el eje Guarenas-Guatire, en los Valles del Tuy y en Los Teques ha prevalecido la paz y la tranquilidad ciudadana.
En los sectores populares no ha tenido eco el llamado de los fascistas a la protesta guarimbera y terrorista, que sí le han impuesto a quienes habitan en las urbanizaciones privilegiadas, cercenándoles, arbitrariamente, a estos vecinos derechos esenciales y el desenvolvimiento normal de su vida cotidiana y, con lo cual, obtuvieron los derechistas el rechazo manifiesto de la mayoría de sus propios correligionarios.
Atención social a los pobres
Como señala, Díaz Rangel, a pesar del desabastecimiento, la escasez de alimentos, la especulación, el tener que hacer colas para comprar los productos básicos, y muchos otros problemas, algunos de ellos expresamente inducidos por quienes adversan el proceso de cambio bolivariano-que afectan, sobre todo, a los sectores populares- sin embargo, el llamado a la protesta, bien sea pacífica y, menos aún, a la violenta, que se les ha formulado no ha tenido ninguna  resonancia en dichos sectores, que, por otra parte, han estado sometidos a un bombardeo mediático permanente a través del poderoso aparato comunicacional de la burguesía, intentando condicionarlos a favor de la insurrección derechista.
Sostiene el profesor Díaz Rangel que tal conducta popular se explica en la atención que el gobierno bolivariano, primero con Chávez y ahora con Maduro, le ha dedicado a los pobres, especialmente por la cuantiosa inversión social destinada a mejorar sus condiciones de vida; el 62% de los ingresos del país por concepto petrolero, durante el período chavista, equivalente a más de 600 mil millones de dólares, han sido destinados a atender lo que para Chávez tenía un carácter prioritario: el desarrollo social del pueblo venezolano.
Más allá de un pueblo agradecido
Compartiendo, en lo esencial, este enfoque, sentimos que es necesario incorporar  otros elementos en el análisis que permitan explicarnos el hecho social de la no empatía del pueblo con el llamado de la derecha fascista, más allá de la existencia de un pueblo agradecido, por la atención que nunca antes, en términos materiales, había tenido por parte de gobierno alguno en toda la historia republicana.
Si revisamos la gestión estratégica de Chávez, podemos observar, que en una primera etapa, entre 1999 y el 2003, puso el acento en lo subjetivo del ser venezolano, rescatar la identidad nacional, visibilizar a los pobres, creando en la mayoría excluida la noción de un derecho fundamental, si acaso el más fundamental de todos ¡el derecho a asumir que se tiene derechos!, y, luego en una segunda etapa, a partir del 2003, teniendo ya el control de la industria petrolera, es decir, de sus ingresos, comenzó a sembrar, en el seno del pueblo, otro derecho fundamental ¡el derecho a satisfacer los derechos!, a través de las innovadoras políticas públicas de las Misiones y Grandes Sociales, haciendo que los derechos contemplados en la Constitución no fuesen letra muerta como era tradición en nuestro país, atendiendo, realmente, las necesidades objetivas de nuestro pueblo.
De todo este proceso emergió, más que un pueblo agradecido, un pueblo consciente políticamente que no se deja embaucar por cantos de sirenas y, mucho menos, al servicio del imperialismo depredador. Por ello los barrios no bajan y cuando lo hagan será, siempre, para defender el legado de Chávez.

*miguelugas@gmail.com