lunes, 29 de septiembre de 2014

Aragua, Barinas, Carabobo, Guárico y Miranda tienen más casos Min-Salud comenzará hoy domingo plan contra dengue y chikungunya

a ministra Nancy Pérez evalúa que hay muchos más casos de los verificados oficialmente: “Por clínica y por nexo epidemiológico lo sabemos”. El infectólogo Julio Castro advirtió que se ha registrado un crecimiento considerable de los cuadros febriles en el país y recordó que hay formas severas de la enfermedad
La propagación del dengue y la chikungunya sigue afectando a la población venezolana. Hasta el momento han sido identificados en el país 48.827 casos de dengue y 1.342 casos sospechosos de chikungunya, según informó la ministra del Poder Popular para la Salud, Nancy Pérez. De acuerdo con el balance ofrecido por la médica, de esos 1.342 casos de chikungunya, se han tomado 809 muestras las cuales han arrojado 432 casos positivos y 373 negativos.
Más allá de estos números, la ministra cree que la cantidad de casos sospechosos por el virus que afecta principalmente a las articulaciones y provoca fiebres altas, pueda ser mayor. “Esos son los sospechosos que hemos recogido y se les están haciendo estudios, pero sabemos que tienen que ser muchos más a escala nacional. Por clínica y por nexo epidemiológico lo sabemos”, precisó.
Durante una reunión con representantes de Salud Ambiental, de la Misión Barrio y los directores regionales de Epidemiología, celebrada esta semana, detalló que los estados que han presentado más casos de ambas enfermedades son Aragua, Barinas, Carabobo, Guárico y Miranda, y anunció que para fortalecer las acciones que se han venido ejecutando hoy pondrán en marcha un plan de prevención en las zonas priorizadas para combatirlas.
Dijo que al Estado Mayor de Salud –que conforman ministros, gobernadores, y efectivos de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana, entre otros funcionarios- deben incorporarse las Unidades de Batalla Bolívar-Chávez del Partido Socialista Unido de Venezuela, así como las comunas y todo el pueblo, debido a que el mosquito “no escoge a quien pica” .

PROBLEMA INTERNACIONAL

La titular de Salud recordó que el padecimiento de estas enfermedades no es una exclusividad nuestra: “Venezuela tiene dengue, Venezuela tiene chikungunya, pero también lo tienen en Latinoamérica”. Cifras de la Organización Mundial de la Salud mencionadas por la funcionaria dan cuenta de 922 mil casos de dengue y 715 mil casos de chikungunya en toda América.
En el sur del continente, Colombia confirmó 42 episodios y 1.308 bajo sospecha, mientras que Brasil solo ha notificado dos casos, reseña una nota de AFP. En América Central las preocupaciones se centran en El Salvador, donde hay un registro de 54 casos confirmados y más de 16 mil sospechas.
Además, enfatizó que este “no es el país que más tiene dengue y chikungunya”, y resaltó que, dentro de todo lo malo, una de las ventajas que se tienen acá es que contamos con un sistema de salud gratuito. “En otros países no hay atención primaria gratuita, ni secundaria, y cuando los pacientes tienen una gripe no van a ir a gastar sus recursos en un doctor, a menos de que sea algo muy grave”.
La ministra reconoce que en el país “hay una situación difícil” referida al aspecto sanitario, la cual ha estado influenciada, en parte, por -según opinó- una “guerra constante” de un sector de la oposición, el cual habría promovido un plan para desestabilizar al país, causar desconfianza, crisis y caos. Señaló que el único que puede afrontar con éxito esa difícil etapa es el Gobierno.

DENOMINACIÓN ERRADA

Pérez rechazó la existencia de una presunta enfermedad rara o virus extraño. “Casos que son totalmente diagnosticados por anatomía patológica, diagnosticados por clínica, inclusive, los colocan como un virus extraño y lo hacen vocero del sector de la medicina”, fustigó.
Dijo que en el lenguaje científico no se puede hablar de enfermedades extrañas, sino de enfermedades por precisar. Esa acción, detalló,  ha causado molestias en algunos infectólogos, a quienes les han escrito desde el exterior para comentarles que ha sido una torpeza utilizar esa denominación.
“¿Cómo quedamos los médicos venezolanos en el contexto latinoamericano? Como unos piratas, tanto el público como el privado, que no sabemos ni siquiera describir una enfermedad, y quienes están hablando son tres médicos, a quienes a nivel internacional les dan la vocería”, criticó.
A su juicio, se habría intentado manipular a la población con la ausencia de medicamentos. Al respecto, comenta que esta acción depende de varios factores, entre los que destacó la asignación de divisas para la importación. Mencionó que “Cencoex ha venido liquidando dólares a los laboratorios para que traigan los productos”. Sin embargo, aclara que ese proceso se lleva su tiempo, “porque eso no es como comprar zapatos, que ya están hechos”.
Por otra parte, considera que habría habido “saboteo” para frenar el ingreso de medicamentos importados: “Sabemos que independientemente de que hacen falta divisas, hay empresas que tienen la fortaleza para comprarlos, y no les dio la gana de hacerlo”. Incluso, adujo que el ministerio licitó para la adquisición de algunos fármacos y “quedó desierta la licitación”.
Otra acción que consideró parte del presunto complot es la venta callejera, a precios inflados, de los medicamentos que escasean. “El acetaminofén que no se consigue en las farmacias, lo tienen los buhoneros”, denunció.

FALLAS EN LA DISTRIBUCIÓN

La vocera de salud cree que también puede haber algún desequilibrio en la distribución de algunos productos farmacéuticos. Informó que, en días pasados, sostuvo una reunión con los representantes de la Cámara Venezolana de Droguerías, la cual distribuye medicamentos a 4.500 puntos de venta, lo que representa 96% del total repartido.
Reveló que, durante el encuentro, los directivos de este organismo plantearon que la cantidad de productos que se ha vendido hasta el momento equivale a la misma cantidad que se vendió el año pasado en esta misma fecha, y que inclusive, en el mes de julio hubo un repunte de 10%.
“¿Qué piensan ellos? Que la mayoría de esos productos están en las despensas de algunas casas. Nosotros pensamos que eso es verdad, pero también creemos que los están sacando o los están acaparando, porque no puede ser que no se consigan los productos”, sentenció. También comentó que han estado evaluando la cantidad de insumos y materia prima que se requieren para acelerar la producción nacional y abastecer el mercado.

AUMENTAN CASOS DE FIEBRE

El infectólogo Julio Castro advirtió que se ha registrado un crecimiento considerable de los cuadros febriles en el país. Señala que, desde la semana epidemiológica número 24, cuando apareció el primer caso de chikungunya, ha habido un “aumento progresivo” de este padecimiento.
Con base en datos ofrecidos por el Ministerio del Poder Popular para la Salud hasta la semana 36, calculó la existencia de unos 291.676 casos adicionales de fiebre sobre el histórico acumulado. La información la aportó durante una rueda de prensa ofrecida el lunes en la Universidad Central de Venezuela, en la que le acompañaron científicos y académicos de distintas organizaciones.
Dijo que “esta magnitud de fiebre no se había visto nunca en el país” desde que, hace siete años, la medición de la misma fue establecida como parámetro de vigilancia epidemiológica. Incluso, recuerda que no hubo registros similares cuando se propagó la gripe H1N1, la influenza estacionaria y el dengue.
Frente a este panorama, señala que “hay evidencias claras, epidemiológicas, diagnosticadas por el propio Ministerio de Salud, de que hay una enfermedad febril que tiene un impacto muy importante sobre la población venezolana”.
Para el equipo de profesionales que trabajó en este diagnóstico -quienes forman parte de la Academia Nacional de Medicina, la Sociedad Venezolana de Infectología, el Instituto de Medicina Tropical de la UCV y la Red de Sociedades Científicas Médicas Venezolanas, entre otras entidades- el factor adicional pudiera ser la chikungunya.
“Tenemos un cuadro clínico similar, que tiene un patrón de comportamiento en tres estados, con una dimensión de severidad importante. La pregunta es: ¿Cuál es la significación de un cuadro severo en el contexto epidemiológico de Venezuela?”, expresó Castro.
Como respuesta, planteó dos posibles hipótesis: “Número uno, estamos viendo una proporción de enfermedad severa sobre un total de pacientes infectados con enfermedad no severa, como se describe en la literatura de la enfermedad de chikungunya en otras latitudes; o, número dos, estamos viendo una enfermedad particularmente severa, no explicable en otras partes del país, basada en un factor de riesgo”.
El galeno asevera que, entre ambas teorías, el grupo de médicos optó por quedarse con la primera, por considerar que es la que cuenta con el razonamiento epidemiológico más acertado.

MÁS DE LO ANUNCIADO

Según el experto, el número de personas que presentan chikungunya supera los 398 casos anunciados de manera oficial.  “Estimamos que la proporción de pacientes infectados en total, en Venezuela, desde el inicio de la epidemia hasta el momento, está en el orden de los 65 mil a 120 mil”, comentó.
En ese sentido, señala que si se toma en cuenta la tasa de complicaciones adjudicadas en otros países al número de enfermedad severa, los casos que se han presentado en el país “están en la brecha de 0,3 a 1, por cada mil casos”, lo que, a su parecer, sustenta la hipótesis presentada.
“Estamos ante un brote muy importante de chikungunya en el país, cuya probabilidad de enfermedad severa está dentro de los límites que se han visto en otras partes del mundo”, determinó.
Para el grupo de especialistas, este padecimiento “no corresponde a una situación particular de Venezuela”, sino que está dentro del contexto de lo que se ha estado observando en las distintas regiones donde también se ha presentado.
Indicó que todos los cálculos y presunciones están basados en diferentes “elementos de epidemiología clínica y cuantitativa”. Para llevar a cabo esta labor,  detalló, aplicaron un proceso denominado análisis de conglomerado y evaluaron información de biología molecular sobre el diagnóstico viral.
También utilizaron la técnica de medicina basada en evidencia, “que compara la literatura con los casos clínicos existentes”, y desarrollaron modelos matemáticos que son auspiciados por la OMS para evaluar el impacto que puedan tener brotes de enfermedades y epidemias.
Insistió en que el gremio médico nacional, a través de sus distintas unidades académicas, “lo que quiere es transmitir la realidad de lo que pasa en el país, y en definitiva la magnitud exacta, pero fundamentalmente con un objetivo de tranquilidad”.

NO HAY INFECCIÓN ADQUIRIDA

Castro reiteró que el virus del chikungunya “no se transmite de persona a persona”, porque “se trata de una enfermedad vectorial” y que, con base en la experiencia registrada en otras naciones, estiman que la enfermedad tenga una duración en el país de entre 40 y 60 semanas más.
Asimismo, insistió en que no hay infección adquirida en hospitales: “La situación no parece exclusiva de lo sucedido en el Hospital Central de Maracay, y tanto los médicos como los pacientes que están en los sitios donde hay pacientes con enfermedad severa no tienen mayor riesgo que el de ser un ciudadano normal y ser afectado por el virus del chikungunya”.
Refiere que “hay un patrón de severidad que incluye cuadro febril, dolor en las articulaciones, y posteriormente fallas en algunos órganos, que se establecen en una probabilidad igual a la del resto de los otros países donde ha atacado la epidemia”, y que el análisis clínico, serológico y epidemiológico “es clave” para el diagnóstico de la enfermedad.

CHIKUNGUNYA PODRÍA SER LA CAUSA

Por su parte, José Manuel Olivares, coordinador de la organización Médicos por la Salud, aseguró que, luego de una investigación realizada por un equipo de expertos, llegaron a una conclusión sobre lo sucedido en el estado Aragua: “Las muertes que se han dado en nuestro país son producto de la epidemia de chikungunya que atraviesa Venezuela”. Cabe aclarar que esta no es la posición oficial del Ministerio.
Olivares dice que la misma se ha estado manifestando “en una modalidad atípica y severa” que fue descrita en el año 2006 por los franceses, la cual reporta una mortalidad de 1% por cada mil infectados. De acuerdo con el vocero, quien se desempeña como médico residente en el Hospital Clínico Universitario de Caracas, la enfermedad podría tener un nivel de penetración de 63% en la población.
Comentó que, según las estimaciones realizadas, “estamos en la primera fase de expansión de la epidemia”, por lo que cree que pudiera llegar a prolongarse entre 12 y 16 meses. En su criterio, “no hay ébola o enfermedad rara” en el país, sino una alta incidencia de chikungunya.
Olivares afirma que, producto del debate y la discusión, la academia, propone un abordaje distinto en cuanto al diagnóstico. “Como lo establece la Organización Mundial de la Salud, le pedimos al gobierno que cambiemos el diagnóstico de serológico (por las pruebas de laboratorio) al diagnóstico clínico (por los síntomas)”, exhortó.
Para lograr este objetivo, sugiere que se aplique un algoritmo basado en síntomas y puntuaciones, mediante el cual se puedan establecer las diferencias entre dengue y chikungunya. “Viendo la experiencia exitosa de países como India, de países de Asia y África, hemos propuesto un algoritmo clínico”, asintió.
El desarrollo de esta metodología, según el especialista, permitirá que todos los médicos del país tengan el mismo nivel de conocimiento, y de esa manera, van a poder enfrentar “de manera homogénea”  la enfermedad.
Precisa que para realizar el “diagnóstico de severidad” han establecido un conjunto de parámetros que se amparan en los criterios básicos de la enfermedad: Toque renal, alteración de la cuenta blanca, toque hepático, alteración del estado de conciencia, falla respiratoria y alteración de la coagulación.

FRENTE COMÚN DE LUCHA

El representante de Médicos por la Salud hizo un llamado a la reflexión para que se entienda el impacto, incluso económico, que va a tener el desarrollo de esta enfermedad en el país. “Ya está descrito en otras partes del mundo el impacto económico de una enfermedad que hoy está generando los niveles más altos de reposos a nivel nacional”, referenció.
Además, expresó que, como parte del compromiso adquirido con el pueblo, la comunidad científica y académica que acompaña estas propuestas está a la entera disposición de los organismos nacionales e internacionales, “para hacer un frente común a la epidemia”.
Al hacer referencia a la fuerte polarización que existe en Venezuela, mencionó que las diferencias políticas jamás pueden estar por encima de los problemas de la gente: “Hoy estas batas blancas lo que quieren es transmitir al país tranquilidad, sosiego”.
Indicó que la intención es aportar soluciones ante un problema que puede afectar a  cualquier venezolano: “No pretendemos entrar en diatribas ni en conflictos, lo que queremos es que todo el país duerma tranquilo y sepa que aquí están sus médicos trabajando, dando la cara y buscando soluciones”.

SITUACIÓN ALARMANTE

Para María Yanes, presidenta de la Red de Sociedades Científicas Médicas Venezolanas, se registra un incremento de tres enfermedades vectoriales: El dengue, la malaria y ahora la chikungunya.
A su juicio, se necesita más información. “El Ministerio de Salud emitió la semana pasada un boletín en el cual confirmó 398 casos de chikungunya, pero necesitamos información más completa”, precisó.
Recalcó que en distintos centros de salud, tanto públicos como privados a escala nacional, han acudido “de forma masiva” pacientes con sintomatología orientada al chikungunya, como fiebres altas y dolores articulares, entre otros malestares.
No obstante, refiere que “es necesario hacer un diagnóstico diferencial con respecto el dengue”, enfermedad que, en lo que va de año, según el boletín epidemiológico del Ministerio de Salud, “lleva acumulados 45 mil casos”.
Yanes sostiene que  para hacer un abordaje más concreto de la situación, la Red de Sociedades Científicas Médicas Venezolanas propone nombrar una comisión de expertos, tal y como se hizo en República Dominicana, “donde inclusive crearon una guía única con criterios unificados en prevención, en diagnóstico, sobre el chikungunya”.
Sobre el caso de las y los pacientes que presentaron un cuadro febril hemorrágico y fallecieron en corto tiempo, la especialista señaló que lo único que el gremio médico y académico ha hecho son “hipótesis clínicas y diagnósticos presuntivos” sobre las posibles causas.
Asegura que en el país están circulando varios virus como el dengue, el mismo chikungunya, la fiebre amarilla y la fiebre de Guanarito o fiebre hemorrágica venezolana, que pueden originar un síndrome febril hemorrágico.
“Como académicos, como parte de una población científica del país, tenemos el derecho de hacer nuestras hipótesis clínicas y de pensar que aquí hay circulando virus que pueden producir esos cuadros”, puntualizó.

FIEBRE POR CHIKUNGUNYA

La jefa del servicio de Infectología del Hospital Universitario de Caracas, María Eugenia Landaeta, recordó que la chikungunya es una enfermedad nueva en América, “pero el dengue lo hemos tenido desde hace muchos años y siempre está en epidemia”.
Sobre la malaria, refiere que “últimamente ha habido un incremento en el número de casos que sobrepasan los históricos anteriores”. Distinta de estas enfermedades, acota, es la gripe H1N1, “a la que vimos en todas sus etapas hasta que disminuyó el número de pacientes susceptibles y ahora vemos una disminución del número de casos”.
Precisa que “hay un nivel basal, que siempre lo vamos a tener”, compuesto por cuadros gripales e infecciones respiratorias superiores, pero últimamente, tal y como lo refleja el boletín epidemiológico semanal número 36, “ha habido un aumento exponencial en los casos de fiebre”.
Estos cuadros, analiza, pueden ser atribuidos al dengue,  a la malaria y a las infecciones respiratorias superiores e inferiores, que son algunos de los padecimientos que, a su criterio, provocan más fiebre, “pero como lo más nuevo que tenemos es el chikungunya, muchas de esas fiebres deberían ser atribuidas a esta nueva enfermedad”.
En cuanto a la propagación alta o baja del chikungunya en las distintas zonas del país, la infectóloga y docente señala que en principio hay que tomar en cuenta el aspecto geográfico. Esgrime que el sitio por donde entra por primera vez la enfermedad  determina su presencia y expansión.
A eso hay que sumar la densidad poblacional, que también influye, puesto que “los estados con mayor número de habitantes tienen un índice aédico más alto (mayor cantidad del mosquito transmisor) que otras zonas donde habitan menos cantidad de personas”.
En ese sentido, menciona que más allá de las fumigaciones, se debe profundizar la campaña educativa en torno a los criaderos, “para que la población entienda cuál es la importancia del control de los mosquitos en las casas y sus alrededores, que es donde generalmente la gente es picada por ellos”.
Insiste en que, “mientras no se haga eso vamos a tener un incremento exponencial de los casos de dengue y chikungunya”. Además sugiere que se hagan los índices aédicos de la manera correcta y que se tomen las medidas de saneamiento ambiental con respecto a la disposición del agua.
Enfatizó que el contagio de dengue y chikungunya no se evita usando mascarillas, puesto que estas son enfermedades vectoriales. En tal caso, este protocolo “si funcionaría con la gripe H1N1, pero ya esa es una epidemia que no está activa como antes”.
Asimismo, reiteró que “hasta el momento no se ha demostrado ningún caso de ébola en el país”, y que “tampoco ha habido en ningún momento un nexo epidemiológico con alguna persona con ébola en Venezuela”.
De tener la sospecha de un posible caso de esta enfermedad, aclara que no habría que portar tapabocas o mascarillas, “sino todo un equipo de protección personal”; por tanto, indica que el uso de estos implementos no debe inquietar a la población; en definitiva, la experta no cree que haya una alarma de esa índole en el país.

VER EL EJEMPLO DE DOMINICANA

El doctor Carlos Walter, quien fue ministro de sanidad durante el segundo gobierno del presidente Rafael Caldera, cuestionó el abordaje hecho de la chikungunya. Dijo que, aunque hubo una alerta temprana cuando se emitió el primer boletín en enero de 2014, tomando en consideración las recomendaciones de la OPS, no se habría ejecutado todo lo que ahí se planteaba.
“El boletín hablaba de ofrecer información transparente y de calidad, pero si haces una evaluación, te das cuenta de que eso no se ha hecho”, argumentó.
En una nueva circular emitida en el mes de mayo, se actualizaba la información del Caribe, se informaba que existía un riesgo inminente de ingreso del virus en el país y se solicitaba gestionar el cumplimiento de las definiciones de casos utilizadas anteriormente. En su criterio, “era absurdo seguir manteniendo la definición de casos, cuando ya se sabía que íbamos a tener casos locales”.
Además, menciona que como en ese boletín también se hablaba de que la prioridad para el momento era el control del vector, se debió haber hecho un esfuerzo mayor en esa dirección.
Una nueva y última circular difundida en agosto, a su criterio, “tampoco hablaba sobre el cambio de la definición de casos sospechosos, cosa que sí se hace cuando está evolucionando una situación epidemiológica”.
Citó el caso de la guía de manejo clínico elaborada por República Dominicana, la cual denota que “cuando tenían cierta experiencia sobre lo que les estaba sucediendo, convocaron a los especialistas del país que tienen mayor conocimiento en torno al tema”, lo cual debería hacerse en el caso venezolano.

SE USA EL MÉTODO CLÍNICO

La ministra de Salud, Nancy Pérez, increpó a los científicos y académicos que propusieron cambiar la metodología -de serológica a clínica- para el diagnóstico de dengue y chikungunya, puesto que esa es una de las técnicas que oficialmente se aplican.
“Los (médicos) que están en clínicas ven a un paciente, ven a otro, otro y otro y dicen: ‘aquí hay dengue’. Entonces eso es dengue a descartar, le hacen los exámenes y lo mandan a su casa por un nexo epidemiológico”, acentuó.
Recordó que, por practicidad, no es conveniente realizar exámenes a todos los pacientes, no porque no haya reactivos, sino para no usar los que hay en el Instituto Nacional de Higiene solo para corroborar. “Si hay un virus, se diagnostica y se le hace seguimiento por clínica”, asintió.

T/ Héctor Escalante
F/ Girman Bracamonte, José Luis Díaz, Luis Franco y Miguel Romero

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