miércoles, 22 de abril de 2015

Inicio » Política, Multipolaridad, Memoria Líder de la Revolución de Octubre y primer dirigente de la URSS Vladimir Lenin el defensor de la clase obrera

Dedicó su vida y esfuerzos a la organización de la clase obrera rusa, y a la creación del instrumento capaz de llevar adelante el derrocamiento de la burguesía y la instauración del poder proletario

Este 22 de abril se cumplen 145 años del natalicio de Vladímir Ilich Lenin, revolucionario ruso, líder bolchevique, político comunista, principal dirigente de la Revolución de Octubre y primer dirigente de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS).
Lenin también fue un incansable luchador por la defensa de los derechos de los trabajadores y campesinos, además fue autor de un conjunto teórico y práctico basado en el Marxismo conocido como leninismo y posteriormente denominado Marxismo-Leninismo.
Aunque muchos lo conocen por Lenin su verdadero nombre era Vladimir Ilich Ulianov y había nacido en Simbirsk, en una familia de intelectuales rusos, el 22 de abril de 1870.
Vladimir Ilich, a quien llamaban cariñosamente Volodia,  se licenció en la Universidad de San Petersburgo. Vinculado a los círculos marxistas y al incipiente movimiento proletario de esta ciudad, publicó en 1894 ¿Quiénes son los amigos del pueblo y cómo luchan contra los socialdemócratas?, una argumentada crítica a los populistas. Por su participación activa en la recién fundada Unión de lucha por la emancipación de la clase obrera, volvieron a detenerlo.

LA CÁRCEL Y EXILIO

En la Cárcel, Lenin rápidamente se puso a trabajar en lo que luego publicaría en 1889 bajo el título de El desarrollo del capitalismo en Rusia.
Quienes conocieron entonces al futuro Lenin lo describían como de baja estatura, con una gran vivacidad y una mirada ardiente y penetrante. Los pómulos, salientes y los ojos, un tanto oblicuos. El cabello se le cayó siendo aún muy joven y mostraba una frente amplia. Ya a sus 20 años le llamaban “el viejo”.
En 1900, con 30 años de edad, Lenin comenzaba su primer exilio en Suiza. Allí puso en marcha un proyecto largamente acariciado: la publicación de un periódico socialdemócrata de alcance nacional. El primer número de Iskra (La Chispa) vio la luz el 21 de diciembre de ese año, con un editorial suyo encabezando la primera página. A partir de otro artículo de su autoría, publicado en la Revista Zaria, en diciembre de 1901, comenzó a firmar como Lenin. Hasta entonces solo había utilizado su nombre o los seudónimos de K. Tulin o V. Ilin.
La aparición del libro ¿Qué hacer?, una de sus obras más importantes, en marzo de 1902, lo identifica como el líder de los marxistas rusos. Lenin reclamaba la necesidad de una organización de revolucionarios profesionales y sintetizaba la idea del Partido como vanguardia de la clase obrera. Esta obra desató la polémica en torno a cómo estructurar el Partido dentro del Segundo Congreso de los socialdemócratas rusos, en el que se consumó la ruptura definitiva entre los seguidores de Lenin, llamados bolcheviques (mayoritarios) frente a los mencheviques (minoría).

RUSIA Y LA REVOLUCIÓN

Lenin regresó a Rusia en 1905 para incorporarse a la espontánea revolución que había estallado. Tras la derrota de las masas populares se vio obligado a exilarse de nuevo. En esos años de auge de la reacción, reunió y reforzó las filas de los bolcheviques en su labor de forjar un partido revolucionario marxista. En 1916 publicó Imperialismo, fase superior del capitalismo, donde analiza este sistema en sus características actuales y argumenta, a contrapelo de otras tesis, cómo la revolución socialista también es posible en países atrasados como Rusia.
Volvió a su patria en abril de 1917. Un amplio movimiento popular había derrocado al zarismo y existía una dualidad de poderes en el país entre el Gobierno provisional burgués y los soviets que obreros, campesinos y soldados habían organizado por toda la nación. Lenin se sumió en la clandestinidad, pues existía una orden de arresto contra su persona, y el 23 de octubre (día 10, según el calendario ruso entonces vigente), el Comité Central del Partido Bolchevique adopta su propuesta de insurrección.

EL PODER

Una vez llegados al poder, Lenin y los bolcheviques promulgaron tres decretos: el de la Tierra, que prescribía la propiedad terrateniente y les entregaba la tierra a los campesinos; el de la Paz, mediante el cual Rusia salía de la guerra imperialista iniciada en 1914; y el de las Nacionalidades, por el que se le otorgaba a las antiguas naciones subyugadas por el zarismo la opción de la independencia o integrar la República Socialista Federativa Soviética de Rusia.
Durante años, con más intensidad entre 1918 y 1920, las fuerzas contrarrevolucionarias intentaron derrocar al Estado soviético con el apoyo de las potencias occidentales, especialmente Francia y Estados Unidos. Al ejército de la contrarrevolución, comandado por antiguos generales zaristas, lo derrotó el Ejército Rojo, integrado por campesinos y obreros. El país quedó devastado, la economía maltrecha y el hambre se enseñoreó de grandes regiones. El reto más grande de la Revolución pasó a ser entonces la reconstrucción económica de Rusia, tarea que Lenin se propuso encarar de inmediato. Y en aquel país destrozado, aún con rezagos feudales, se comenzó a edificar la formidable superpotencia, tanto en lo económico como en lo militar, que llegó a ser en pocos años.
El 30 de agosto de 1918 fue objeto de un atentado por parte de Fanny Roid Kaplan, socialista moderada, lo cual originó un amplio movimiento de depuración de las filas revolucionarias. Con la finalidad de integrar las diferentes nacionalidades del territorio ruso, Lenin proclamó, el 30 de diciembre de 1922, la creación de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas.
Pese a las dificultades de la guerra civil, Lenin no relegó sus principios internacionalitas, y el 2 de marzo de 1919, en Moscú, inauguró el Primer Congreso de la III Internacional, en solidaridad con los movimientos obrero y comunista, así como con los de liberación nacional de los pueblos coloniales y semicoloniales de Asia.

LA ENFERMEDAD Y LA MUERTE

En marzo de 1922 Lenin asistió por última vez a un congreso del Partido, un mes después se le intervenía quirúrgicamente para extraerle las balas que continuaban alojadas en su cuerpo desde el atentado sufrido en 1919 y que le habían ocasionado graves secuelas. Desde entonces solo tuvo pequeñas etapas en que mejoró parcialmente. Aun así, tuvo la fuerza de dictar varias cartas, entre ellas su llamado «testamento» en la que expresa su gran temor ante la lucha por el poder entablada entre Trotski y Stalin en el seno del partido.
El 21 de enero de 1924  falleció de un derrame cerebral. Por la noche se reunió el Pleno del Comité Central del Partido, y dirigió un llamamiento al pueblo: «Ha muerto el hombre bajo cuya dirección combativa nuestro partido, envuelto en el humo de la pólvora, enarboló con mano recia la bandera roja de octubre en todo el país, barrió la resistencia de los enemigos y consolidó firmemente el dominio de los trabajadores en la Rusia zarista. Ha muerto el fundador de la Internacional Comunista (…) el amor y el orgullo del proletariado internacional, la bandera del Oriente oprimido, el dirigente de la clase obrera rusa».
El 23 de enero fue trasladado de Gorki a Moscú el féretro con el cadáver de Lenin y colocado en la Sala de las Columnas de la Casa de los Sindicatos. Por espacio de cuatro días, a pesar de las rigurosas heladas, centenares de miles de obreros y campesinos, soldados rojos y empleados, delegaciones de trabajadores de todos los confines de la Unión Soviética, adultos y niños pasaron, día y noche, por la Sala de las Columnas para rendir el último homenaje al gran Lenin.
El Congreso de los Soviets de la URSS adoptó el acuerdo de perpetuar el recuerdo de Lenin y dirigió un mensaje a la humanidad trabajadora. Subrayó que el mejor monumento a él sería la propagación masiva de sus ideas. En 1965 se concluyó la publicación de sus Obras Completas en 55 tomos, con cerca de 9.000 documentos suyos y que después se publicaron en 120 países.
A petición de los obreros de Petrogrado, el Congreso aprobó la decisión de dar el nombre de Leningrado a esa ciudad.
El pueblo soviético se despidió de su guía lleno de profundo dolor. El proletariado internacional suspendió todos los trabajos durante cinco minutos. Se detuvieron los automóviles y los trenes, se interrumpió el trabajo en las fábricas y de esa manera solemne los trabajadores del mundo entero se despedían de Vladimir Ilich. El 27 de enero, a las cuatro de la tarde, se realizó el entierro de Lenin. El ataúd fue depositado en el mausoleo construido especialmente con ese fin en la Plaza Roja.

EL LEGADO HISTÓRICO

Dedicó su vida y esfuerzos a la organización de la clase obrera rusa, y a la creación del instrumento capaz de llevar adelante el derrocamiento de la burguesía y la instauración del poder proletario, el Partido Comunista. Larga fue la lucha ideológica y política de Lenin para la formación del partido. Pero su genio, perseverancia e inquebrantable voluntad, además de la sólida formación marxista, le permitieron sentar las bases teóricas y prácticas de la formación del ejército de la revolución.
Hoy los pueblos que estamos dispuestos a ser libres y soberanos empuñamos sus ideas como arma necesaria para la construcción del modelo socialista.
T/CO-PSUV
I/Minci

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