sábado, 25 de noviembre de 2017

La tragedia del submarino San Juan (S - 42 ) de la Armada Argentina

El submarino Armada Argentina ARA “San Juan” zarpó con 44 tripulantes del puerto de Ushuaia hacia la Base Naval Mar del Plata.Hasta la fecha no hay noticias del mismo
Introducción.
En el presente artículo se pretende describir y analizar las posibles causas de la tragedia acaecida el pasado día miércoles 15 de noviembre de 2.017 en el submarino San Juan (S - 42 )  de la A.R.A. (Armada República Argentina) procurando basar todos los comentarios en consideraciones objetivas y hechos comprobados.
Seguidamente reproduzco el artículo de mi buen amigo, Alm ® Alfredo Palacios eminente submarinista  y  Jefe que fué, de la Flota submarina peruana:
El pasado lunes 13 el submarino Armada Argentina ARA “San Juan” (32 años en servicio) zarpó con 44 tripulantes del puerto de Ushuaia hacia la Base Naval Mar del Plata; el día 15 comunicó su última posición a 233 millas (432 kilómetros) frente al Golfo de San Jorge, reportando además una avería en baterías, desde allí a Mar del Plata la distancia es 650 millas (1, 050 kilómetros) debiendo haber arribado (dependiendo de su velocidad) el domingo 19 o lunes 20, pero esto no sucedió. El jueves 16 se inició una búsqueda marítima y aérea, el viernes 17 se declaró estado SAR (búsqueda y rescate) en un área de 43, 000 km2 con apoyo de 10 países (entre ellos el Perú), pero sin resultados hasta la fecha.
Para comprender la operación de submarinos convencionales referiremos algunos alcances: pueden navegar en inmersión (sin usar snorkel) por aproximadamente hora y media a máximas velocidades como 25 nudos (46 Km/h), pero a mínimas velocidades como 3 nudos (5.5 km/h) hasta 8 días; cuando la capacidad de baterías baja al límite permisible, deben cargarse operando las máquinas diésel y generadores con aire del exterior izando el mástil del snorkel a 45 pies (14 metros) de profundidad. Las baterías (entre 480 y 960, con media tonelada de peso cada una) reciben estrictas medidas e inspecciones de seguridad por la cantidad de sistemas asociados.
Un submarino en emergencia o con avería debe salir inmediatamente a superficie soplando tanques de lastre, si no pudiera hacerlo por mal tiempo u otro motivo debe mantenerse a profundidad de periscopio (45 pies); en caso extremo, por falla en baterías o propulsión, una alternativa es sentarse en el fondo hasta ser ubicado, en esta condición disminuye el oxígeno (O2) y aumenta el anhídrido carbónico CO2) afectando la tripulación, debiendo ser nivelado soltando O2 de botellas metálicas y activando cartuchos eliminadores de CO2, operación que brinda autonomía de 6 a 8 días o más, dependiendo de su adecuado manejo y mínimo movimiento abordo..
Bajo este panorama a pesar que la búsqueda del submarino “San Juan” entró a fase crítica por el tiempo transcurrido y que el jueves 23 la Armada Argentina confirmó una explosión ocurrida el día 15 en la zona donde desapareció el submarino, hagamos votos y elevemos nuestras oraciones para que sus tripulantes continúen luchando contra la adversidad y puedan sostener sus máximos esfuerzos hasta ser ubicados y rescatados.

El barco.



El San Juan, es un submarino tipo TR-1700 fabricado por Thyssen Nordseewerke (Emden, Alemania) . Se trata de un sumergible de propulsión díesel-eléctrica convencional, dos motores y doble batería de 480 elementos, es decir un total de 960 elementos de plomo-ácido; con 66 metros de eslora y 7, 5 metros de manga y con un desplazamiento de más de 2.100 toneladas en superficie.
En condiciones de óptimo funcionamiento, el San Juan puede alcanzar los 25 nudos (45 km./hora ) en inmersión y los 15 nudos (27Km/h)  en superficie.
Puede descender hasta los 250 metros debajo del nivel del mar.
Según informaciones de la ARA, entre 2007 y 2014 el barco fué sometido a mantenimientos integrales (“gran carena”) y se había incorporado nueva tecnología a los sistemas construidos por los alemanes en los años 80 del pasado siglo; los equipos de comunicaciones fueron mejorados y aumentados, además de que se le incorporó un radar portátil de navegación, también se modernizó el sistema de armas con que cuenta el sumergible, por lo cual, y siempre según informaciones de la ARA,  desde entonces se encontraba "operativo 100% al servicio" de la Fuerza de Submarinos

Última misión del San Juan.


Antes de desaparecer, el San Juan realizaba tareas de control en la zona económica exclusiva de Argentina; las costas sudamericanas son víctima constante de flotas que realizan pesca ilegal.
Si bien fue parte de ejercicios militares conjuntos, el San Juan no disparó jamás un torpedo en un conflicto.
El buque desapareció mientras se trasladaba desde la costa sureña de Ushuaia hasta Mar Del Plata, a la altura de la ciudad de Puerto Madryn, en la zona del golfo San Jorge, en el Atlántico sur, a unos a 432 kilómetros de la costa.
¿Qué sucedió en el S-42? 
Las únicas certezas ante esta pregunta son que el miércoles 15/11, en su última comunicación con su Base mientras navegaba por aguas del Atlántico sur a 432 kilómetros del golfo de San Jorge, el submarino S-42 informó de que había sufrido un problema eléctrico, y que ese mismo día, según se ha sabido después, se registró una explosión o ruido compatible con una explosión tres horas después del último contacto con el submarino, según los expertos del Sistema Internacional de Vigilancia (SIV) de la OTPCE indicaron dos fuentes distintas (una de Estados Unidos y otra de Austria); con los datos de los sensores que detectaron esa «alteración hidroacústica», es difícil saber su origen, ya que están a miles de kilómetros de donde se perdió el rastro a la nave. En cualquier caso, si el submarino, por el motivo que sea, sobrepasa francamente la profundidad para la que está diseñado y llega a su cota de colapso, el casco no resiste la presión y se produce la implosión. 
El hidrógeno, enemigo número uno de los submarinistas.
De acuerdo con los principios de funcionamiento de las baterías de plomo-ácido, durante el proceso de carga de las mismas se producen gases de hidrógeno (H2) y oxígeno los cuales pueden llegar a formar una mezcla explosiva de efectos letales fácilmente previsibles(*).
Todos los pliegos de Prescripciones Técnicas de todas las Armadas son muy exigentes en cuanto a minimizar este valor (H2) por cuanto el enorme riesgo del mismo.
Una de las posibilidades mas probables  es que pudo acumularse en el recinto de las baterías el hidrógeno desprendido, de modo que una chispa desatase una explosión en el interior. Una explosión causaría una grieta o un boquete en el casco, y con la entrada de agua el submarino habría descendido hasta posarse en el fondo del mar. En circunstancias normales, el compartimento de las baterías se ventila para que entre aire limpio y se extraiga el aire viciado, para evitar la concentración de hidrógeno.
Ahora bien, hasta que no se localice el submarino no se conocerá de forma fehaciente lo sucedido.
El caso del submarino ruso Kursk.
En el caso del Kursk, el submarino nuclear ruso en el que perecieron 118 tripulantes el 12 de agosto del año 2000, la explosión se produjo en la cámara de torpedos, 24 misiles de crucero “Granit”, según una investigación oficial hubo dos explosiones dentro del submarino. Según se supo después, se debió a la fuga de una mezcla de hidrógeno que se filtró a través de unas microgrietas en la superficie del torpedo aunque lo que sigue siendo un misterio es cuál fue la causa de la primera detonación.Diecisiete años después, el caso todavía está rodeado de dudas….
Conclusiones.
Dado el tiempo transcurrido desde la desaparición del San Juan todos los observadores tanto de la ARA como de las diferentes  Armadas internacionales y servicios de inteligencia convienen en la enorme dificultad de encontrar el barco y por tanto la casi certeza de poder rescatar con vida a los 44 submarinistas desaparecidos.
En ese caso, probablemente será muy difícil explicar con total propiedad las razones y causas últimas de la tragedia y si se encontraran, también sería muy posible que no se hicieran públicos todos los detalles del siniestro.
A los creyentes, solo nos resta elevar una oración por las almas de los desdichados 44 submarinistas de la Armada Argentina que dieron su vida por la Patria.
Q.E.P.D.
F.J. de CARLOS
Madrid, 25 de noviembre de 2.017
(*) Nota bibliográfica:
  • Storage Batteries, G. Wood Vinal (John Wiley & sons, N.Y.)
  • Lead-Acid Batteries, Hans Bode (John Wiley & sons, N.Y.)

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