martes, 5 de julio de 2016

El venezolano es un hombre de maíz

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> Se han entregado insumos y más de 6 mil millones de bolívares a 78 mil productores del rubro en diferentes estados del país  
“De maíz amarillo y de maíz blanco se hizo su carne; de masa de maíz se hicieron los brazos y las piernas del hombre. Únicamente masa de maíz entró en la carne de nuestros padres, los cuatro hombres que fueron creados”.
Así se describe en el Popul Vuh, libro sagrado de los mayas, cómo los dioses crearon a los hombres de maíz.
Y es que la historia del origen de este cereal, que además ha sido fuente de inspiración para muchas leyendas mitológicas de nativos de América, quienes en los tiempos remotos lo consideraban el alimento de los dioses que crearon la Tierra, se remonta a hace más de tres siglos atrás.
Además de las creencias divinas, las etnias autóctonas de la región latinoamericana y caribeña tuvieron razones prácticas para convertirlo en la base de su dieta.
Taína mahís, como los indios del Caribe llamaban a esta planta y de allí se deriva su nombre, era y sigue siendo un grano fácil de cultivar, de trabajar, de almacenar y además tiene una gran variedad de usos.
Ellos, por ejemplo, utilizaban las hojas que cubrían los granos para hacer cestos, tapetes, y mocasines, así como para envolver los alimentos antes de cocinarlos al fuego. Las sedas, o “pelo”, eran aprovechados como relleno e incluso los tallos de las plantas podrían ser excavados y utilizados.
maiz
UNOS BLANCOS, OTROS AMARILLOS
Desde el punto de vista biológico y genético, si bien es cierto que hay una diferencia en la apariencia a causa de la ausencia de los pigmentos de aceite de carotina que originan el color del grano, el maíz blanco es muy similar al amarillo. Las condiciones de producción y los métodos de cultivo son en gran medida idénticos.
Este grano –que junto con el trigo y el arroz es uno de los más importantes cereales cultivados en el mundo– suministra elementos nutritivos a seres humanos y animales, además de ser una materia prima básica de la industria de transformación, con la que se producen almidón, aceite y proteínas, bebidas alcohólicas, edulcorantes alimenticios y hasta combustible.
Para ambos casos, el ciclo vegetativo dura entre 90 y 120 días.
El cultivo de maíz amarillo, considerado el cereal más plantado en el mundo en volumen de producción, es utilizado para cubrir las demandas de la industria de alimentos balanceados para animales.
En Venezuela, la temporada ideal para echar la siembra del grano dorado es de abril hasta mayo (ciclo invierno) y hacia finales de año, de noviembre a diciembre (ciclo verano).
El maíz blanco, por su parte, se cultiva casi exclusivamente para el consumo humano y tiene una enorme trascendencia para la nutrición y la seguridad alimentaria de una serie de países en desarrollo, especialmente en África.
El patrón de consumo nacional ha influido radicalmente en el comportamiento de este cultivo, pues la demanda masiva de alimentos como empanadas, mandocas, bollitos, hallacas, cachapas y, por supuesto las arepas, han generado un marcado arraigo por el consumo de la harina de maíz.
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“MÁS CRIOLLO QUE LA AREPA”
Ya desde la época precolombina, el maíz se había convertido en la principal base alimentaria de mayor desarrollo para los protagonistas de esta etapa histórica.
Más tarde, para cuando arribaron los españoles a suelo americano, en 1492, su cultivo se extendía desde Canadá hasta Chile.
En ese entonces, este cereal se erigió como el pan común consumiéndose, generalmente, bajo forma de arepas, un típico y emblemático plato venezolano de origen indígena cuyo nombre viene del cumanagoto “erepa”.
La preparación de la masa de maíz para la elaboración de las arepas, era entonces una tarea ardua.
Tradicionalmente, hasta muy avanzada la primera mitad del siglo XX, los venezolanos hacían este alimento utilizando el maíz pilado o maíz pelado.
Para este procedimiento se utilizaba un pilón o recipiente hueco de madera donde se depositaba el maíz y con un mazo de madera se le daba golpes hasta arrancarle la concha.
Posteriormente, por lo lento y algo engorroso de esta técnica, se comenzaron a utilizar máquinas para pilar el maíz, por lo que en casi todas las ciudades habían pequeñas empresas que se dedicaban a esta labor.
En budare, fritas o asadas en carbón; desde el desayuno hasta la cena; viuda (sola) o rellena con cualquier alimento rico en proteínas, las arepas se estructuraron como ingrediente esencial y predilecto del menú criollo.
No obstante, la industria no tardó en apoderarse y mercantilizar el asunto. En 1954, a un ingeniero llamado Luis Caballero Mejías se le ocurrió inventar la harina de masa de maíz o masa de maíz deshidratada, idea que seis años más tarde fue “adoptada” por el conglomerado industrial de Empresas Polar, sacando al mercado la marca P.A.N. (Producto Alimenticio Nacional).
Tal como lo refiere Miguel Ángel Asturias en su novela Hombres de Maíz, esta fue la primera escena del conflicto de dos clases de hombres: aquellos que consideran el maíz como un alimento sagrado y por ende hacen un uso racional de él, en contraste con aquellos que lo ven como una mercancía, un producto comercial.
Durante años y hasta la actualidad, esta marca de “harina de maíz blanco refinada precocida enriquecida”, como se define en el empaque del producto, monopolizó no solo el procesamiento, sino también el abastecimiento de este rubro sustancial en el perfil de consumo del pueblo venezolano.
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SIEMBRA DE LA REVOLUCIÓN
Una Patria soberana e independiente, libre del yugo capitalista, sigue siendo uno de los ejes transversales de la Revolución Bolivariana.
En esta dirección han girado muchos de los planes y políticas puestas en marcha desde la llegada del proyecto socialista, impulsado por el Comandante Hugo Chávez.
En medio de una guerra económica orquestada por la ultraderecha nacional e internacional, en la que no casualmente participa de manera activa la cúpula empresarial que se apropió de la industria del maíz desde el siglo pasado, el Presidente Nicolás Maduro lanzó el Plan de Siembra Comunal 2016.
En este plan, que aporta 11 % de la producción agrícola en todos el país, confluyen el Motor Agroalimentario y el Motor Economía Comunal de la Agenda Económica Bolivariana, una hoja de ruta para superar los embates de los reiterados ataques que pretenden vulnerar la estabilidad de las familias venezolanas.
Por ello, garantizar el pleno abastecimiento de maíz es otro de los objetivos centrales de este esquema productivo que se plantea responder a la elevada demanda que registra este rubro en cada hogar venezolano, y que lo ubica en el primer lugar de los alimentos que conforman el patrón de consumo nacional.
En el marco de ese plan, que prevé el cultivo de más de 187.000 hectáreas de cereales en el territorio nacional, con el apoyo de 78.000 productores y una inversión de 6.000 millones de bolívares, también se han entregado importantes insumos a los productores de varias entidades del país.
En simbiosis perfecta, el pasado mes de mayo derramó como gotas de agua bendita la lluvia que dio inicio al ciclo invierno, por lo que el Ejecutivo impulsó el financiamiento de las 533.000 hectáreas destinadas al cultivo de maíz que, a razón de 4.000 kilos por hectárea (media nacional de rendimiento), representan unas 2.130.000 toneladas del cereal para cubrir la demanda nacional.
Asimismo se entregaron 1.050 créditos agrícolas para sembrar 20.236 hectáreas de maíz blanco, con un monto de Bs 3.311.676.040, garantizando también las semillas, agroquímicos y fertilizantes requeridos para atender a los productores del cereal.
De este rubro fundamental para la dieta de los venezolanos, se sembrarán alrededor de 350.000 hectáreas de maíz blanco y, el resto, de maíz amarillo.
En el estado Yaracuy, por ejemplo, se sembrarán 20.236 hectáreas con la participación de 1.050 productores; la meta en la entidad es una cosecha de 6.000 kilos por hectárea cultivada. Mientras que en Portuguesa, el propósito es cubrir 130.000 hectáreas de maíz blanco y 195.000 de maíz amarillo.
Por su parte, en el municipio Pedro Manuel Rojas situado en el eje llanero del estado Barinas, las comunas Arauquita y la Unión de Hugo Chávez prevén cultivar 500 hectáreas de maíz blanco y amarillo en esa entidad llanera.
Como parte de este plan que convoca al trabajo productivo de las bases revolucionarias, las comunidades organizadas del estado Zulia, específicamente la Comuna Diluvio Palmar, en el municipio Jesús Enrique Lossada, desarrollarán un plan de siembra de 100 hectáreas de maíz, lo que se traduce en más de 3.000 kilogramos de maíz, aproximadamente cada 45 días.
Además de dinamizar la capacidad productiva de este importante rubro, el Movimiento Revolucionario por la Agricultura Ordinaria Indocumbecampesina (Moraicca) ha asumido la tarea de promover la construcción de trincheras de molienda en todo el país.
Bajo la consigna “Con amor y maíz defendemos la Patria” este movimiento campesino ha venido desarrollando diversas jornadas nacionales – denominadas El Molino Rebelde – a fin de generar opciones distintas y artesanales a la harina precocida de maíz comercial de la marca P.A.N. potenciar el consumo de alimentos a base del cereal ancestral soberano. además de acortar la cadena distributiva del producto, llevando el maíz directamente a las comunidades.
Para aportar a la tradicional arepa, los comuneros de El Maizal, en Lara, se fijaron para el nuevo ciclo de siembra un total de 1.500 hectáreas de maíz blanco (600 del predio y 900 de pequeños productores) que serán cultivadas.
Desde esa comuna del municipio Simón Planas, el Comandante Hugo Chávez exaltó en 2009 la trascendencia de este cereal al rememorar el antiguo texto maya.
“Ustedes saben que el Popol Vuh, el libro sagrado de Los Mayas, dice que Dios hizo al hombre y a la mujer de maíz, de maíz somos los hombres, de maíz las mujeres… así que ese grano es sagrado”, expresó el Arañero de Sabaneta en su Aló Presidente número 344.
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Semillas de vida
Zea mays, es el nombre botánico de esta planta perteneciente a la familia de las gramíneas.
Se trata de una especie que se reproduce por polinización cruzada y la flor femenina (elote, mazorca, choclo o espiga) y la masculina (espiguilla) se hallan en distintos lugares de la planta.
Las panojas –a menudo, una por tallo– son las estructuras donde se desarrolla el grano, en un número variable de hileras, produciendo de 300 a 1.000 granos, que pesan entre 190 y 300 gramos por cada 1.000 unidades.
El maíz es a menudo de color blanco o amarillo, aunque también hay variedades como granos de color negro, rojo y jaspeado.
Hay varios tipos de grano, que se distinguen por las diferencias de los compuestos químicos depositados o almacenados en él: dentado, harinoso, cristalino, entre otros.
La harina precocida, por ejemplo, se obtiene del endospermo (células y gránulos de almidón incrustados en la semilla) del grano de maíz, a través de un proceso de cocción, molienda y secado.
MAIRIM ESPINEL/CIUDAD CCS
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